Dios está excluido de toda ciencia. Para él no hay cabida ni en las matemáticas, ni en la física, la química, la biología, la bioquímica, ni en la economía, la sociología, la etnología. Pavlov creía en dios, pero, en su sistema de los reflejos condicionados, dios no estaba presente.
Dos personas son un mundo y una persona es la mitad de sí mismo. Todas las matemáticas se estrellan contra esa realidad.
En política pasa como en las matemáticas: todo lo que no es totalmente correcto, está mal.
Es completamente lícito para una católica evitar el embarazo recurriendo a las matemáticas, aunque todavía está prohibido recurrir a la física o a la química.
La mecánica es el paraíso de las ciencias matemáticas, porque con ella se alcanza el fruto matemático.
Las matemáticas no mienten, lo que hay son muchos matemáticos mentirosos.
Las matemáticas poseen no sólo la verdad, sino cierta belleza suprema. Una belleza fría y austera, como la de una escultura.
Las matemáticas pueden ser definidas como aquel tema del cual no sabemos nunca lo que decimos ni si lo que decimos es verdadero.
Las matemáticas se escriben para los matemáticos.
Las matemáticas son el alfabeto con el cual Dios ha escrito el Universo.
Las matemáticas son una ciencia exacta: siempre sabes que las vas a suspender.
Las matemáticas son una gimnasia del espíritu y una preparación para la filósofia.
Las proposiciones matemáticas, en cuanto tienen que ver con la realidad, no son ciertas; y en cuanto que son ciertas, no tienen nada que ver con la realidad.
Los científicos necesitamos especialmente la imaginación. No bastan las matemáticas ni la lógica: Necesitamos algo de estética y poesia.
Matemáticas + ajedrez = teatro.
Ninguna certeza existe allí donde no puede aplicarse alguna de las ciencias matemáticas o de las que están unidas con ellas.
Yo creo que la verdad es perfecta para las matemáticas, la química, la filosofía, pero no para la vida. En la vida, la ilusión, la imaginación, el deseo, la esperanza cuentan más.