El camino hacia la riqueza depende fundamentalmente de dos palabras: trabajo y ahorro.
El cielo de la fama no es muy grande, y cuántos más en él entren a menos tocan cada uno de ellos.
El cielo se gana por favores. Si fuera por méritos usted se quedaría afuera y su perro entraría.
El consejo rara vez es bien recibido, porque el que más lo necesita es el que menos lo desea.
El hombre no se siente completo sólo con una familia, es el trabajo lo que nos da nuestra identidad.
El más feliz es aquel de quien el mundo habla lo menos posible, sea en bien o sea en mal.