La sangre de los buenos, no se vierte nunca en vano.
La única fuerza y la única verdad que hay en esta vida es el amor. El patriotismo no es más que amor, la amistad no es más que amor.
La única ley de la autoridad es el amor.
La unidad de pensamiento, que de ningún modo quiere decir la servidumbre de la opinión, es sin duda condición indispensable del éxito de todo programa político.
La verdad no se razona; se reconoce, se siente y se ama.
La victoria está hecha de cesiones.
La vida humana sería una invención repugnante y bárbara, si estuviera limitada a la vida en la tierra.
Las diferencias políticas no dan derecho, entre hombres corteses y leales, a la inversión, o admisión indiscreta, y publicación voluntaria, de noticias falsas.
Las ideas justas, por sobre todo obstáculo y valla, llegan a logro.
Las palabras deshonran cuando no llevan detrás un corazón limpio y entero.
Las palabras deshonran cuando no llevan detrás un corazón limpio y entero. Las palabras están de más, cuando no fundan, cuando no esclarecen, cuando no atraen, cuando no añaden.
Las palmas son novias que esperan: y hemos de poner la justicia tan alta como las palmas!.
Las verdades elementales caben en el ala de un colibrí.
Lo justo, a veces por el modo de defenderlo, parece injusto.
Los apasionados son los primogénitos del mundo.
Los bárbaros que todo lo confían a la fuerza y a la violencia, nada construyen, porque sus simientes son de odio.
Los estudiantes que son el baluarte de la libertad.
Los grandes derechos no se compran con lágrimas, sino con sangre.
Los hombres políticos de estos tiempos han de tener dos épocas: la una, de derrumbe valeroso de la innecesario; la otra, de elaboración paciente de la sociedad futura con los residuos del derrumbe.
Los hombres son como los astros, que unos dan luz de sí y otros brillan con la que reciben.
Los hombres van en dos bandos: los que aman y fundan, y los que odian y deshacen.
Los niños son la esperanza del mundo.
Los pueblos han de tener una picota para quien les azuza a odios inútiles; y otra para quien no les dice a tiempo la verdad.
Me parece que me matan un hijo cada vez que privan a un hombre del derecho de pensar.
Mi trabajo es cantar todo lo bello, encender el entusiasmo por todo lo noble, admirar y hacer admirar todo lo grande.