Debe hacerse en cada momento, lo que en cada momento es necesario.
El acto sexual es un saludo que intercambian dos almas.
El amor , administrado por la vigilancia, es el único modo seguro de felicidad y gobierno entre los hombres.
El amor crece, crece como los pinos, crece como las palmas. Y desde lo alto de él, se ve pequeño el mundo.
El amor llenará al cabo el pecho de los hombres.
El deber de un hombre está allí donde es más útil.
El deber ha de cumplirse sencilla y naturalmente.
El derecho del obrero no puede ser nunca el odio al capital; es la armonía, la conciliación, el acercamiento común de uno y del otro.
El dolor es la sal de la gloria.
El hombre sincero tiene derecho al error.
El honor es la dicha y la fuerza.
El lenguaje ha de ser matemático, geométrico, escultórico. La idea ha de encajar exactamente en la frase, tan exactamente que no pueda quitarse nada de la frase sin quitar eso mismo de la idea.
El mundo es fuerte y bello por los amigos.
El poder no es más que el respeto a todas las manifestaciones de la justicia.
El primer deber de un hombre de estos días, es ser un hombre de su tiempo.
El pueblo que quiera ser libre, sea libre en negocios.
El que sabe desdeñar su vida, sabrá siempre honrarla.
El que tiene un derecho no obtiene el de violar el ajeno para mantener el suyo.
El silencio es el pudor de los grandes caracteres.
El verdadero hombre no mira de qué lado se vive mejor, sino de qué lado está el deber.
En américa, la libertad es una vigorosa brotación.
En la justicia no cabe demora: y el que dilata su cumplimiento, la vuelve contra sí.
En la mejilla ha de sentir todo hombre verdadero el golpe que reciba cualquier mejilla de hombre.
En los pueblos libres el derecho ha de ser claro. En los pueblos dueños de sí mismos, el derecho ha de ser popular.
En plegar y moldear está el arte político. Sólo en las ideas esenciales de dignidad y libertad se debe ser espinudo, como un erizo, y recto, como un pino.