Quién lo diría, los débiles de veras nunca se rinden
Se despidieron y en el adiós ya estaba la bienvenida
Si el corazón se aburre de querer para qué sirve
Un sociólogo norteamericano dijo hace más de treinta años que la propaganda era una formidable vendedora de sueños, pero resulta que yo no quiero que me vendan sueños ajenos, si no sencillamente que se cumplan los míos.
Un torturador no se redime suicidándose, pero algo es algo.
Yo amo, tu amas, el ama, nosotros amamos, vosotros amaís, ellos aman... Ojalá no fuese conjugación sino realidad.
Yo no sé si Dios existe, pero si existe, sé que no le va a molestar mi duda.
¡Si uno conociera lo que tiene, con tanta claridad como conoce lo que le falta!
Dos cosas más aprendimos en la lluvia: cualquier sed tiene derecho cuando menos a una naranja grande y toda tristeza a una mañana de circo, para que la vida sea, alguna vez, como una flor o una canción.
Algo malo debe tener el trabajo, o los ricos ya lo habrían acaparado.
El pensamiento es un pájaro extraño que se alimenta de sus propios yerros.
La incertidumbre es una margarita cuyos pétalos no se terminan jamás de deshojar.
La muerte se lleva todo lo que no fue, pero nosotros nos quedamos con lo que tuvimos.
Melancolía: manera romántica de estar triste.
Ningún general asedia al adversario con tanta maestría, como esta flor amarilla. Todos los años toma febrero por asalto, instaura la floración total de la primavera y se retira sin ruido por las rutas de marzo.
Nosotros somos comunistas y se nos hace fácil el proyecto de repartir los bienes materiales, porque no tenemos nada.
Nuestros mejores esbozos de humanidad futura resultaron apenas artificios de pólvora que ardieron bajo la lluvia de la primera noche.
Nunca un puñado de bolcheviques con lombrices había estado tan cerca de tumbar la ley endurecida que gobierna la hechura de toda mercancía.
Provisional como todos los plazos del corazón.
Sólo un idiota puede ser totalmente feliz.
Toda filosofía guarda algo de los sofismas frente a los cuales se erige como verdad.
Tu amor es consuelo en la tristeza, serenidad en el tumulto, reposo en la fatiga, esperanza en la desesperación.
Un abogado con cartera puede robar más que mil hombres armados.
Una historia no es sólo verdad cuando se narra cómo ha sucedido, sino también cuando relata cómo hubiera podido acontecer.
Y qué bueno hubiera sido encontrarnos algún día para entregarnos cuentas de lo andado, para mirarnos a los ojos por o menos una vez más en la vida, y arrancarnos (¿quién sabe?) los flores que entretanto nos hubieran crecido para el otro en el propio corazón.