No olvida quien finge olvido sino quien puede olvidar...
No sé tu nombre, sólo sé la mirada con que me lo dices
No vayas a creer lo que te cuentan del mundo (ni siquiera esto que te estoy contando) ya te dije que el mundo es incontable.
Nosotros somos comunistas y se nos hace fácil el proyecto de repartir los bienes materiales, porque no tenemos nada.
Nuestros mejores esbozos de humanidad futura resultaron apenas artificios de pólvora que ardieron bajo la lluvia de la primera noche.
Nunca un puñado de bolcheviques con lombrices había estado tan cerca de tumbar la ley endurecida que gobierna la hechura de toda mercancía.
Pasan misiles ahítos de barbarie globalizados
Patrias de nailon, no me gustan los himnos ni las banderas
Provisional como todos los plazos del corazón.
Qué buen insomnio si me desvelo sobre tu cuerpo
Qué linda época aquella en que decíamos revolución
Quién lo diría, los débiles de veras nunca se rinden
Se despidieron y en el adiós ya estaba la bienvenida
Si el corazón se aburre de querer para qué sirve
Sólo un idiota puede ser totalmente feliz.
Toda filosofía guarda algo de los sofismas frente a los cuales se erige como verdad.
Tu amor es consuelo en la tristeza, serenidad en el tumulto, reposo en la fatiga, esperanza en la desesperación.
Un abogado con cartera puede robar más que mil hombres armados.
Un sociólogo norteamericano dijo hace más de treinta años que la propaganda era una formidable vendedora de sueños, pero resulta que yo no quiero que me vendan sueños ajenos, si no sencillamente que se cumplan los míos.
Un torturador no se redime suicidándose, pero algo es algo.
Una historia no es sólo verdad cuando se narra cómo ha sucedido, sino también cuando relata cómo hubiera podido acontecer.
Y qué bueno hubiera sido encontrarnos algún día para entregarnos cuentas de lo andado, para mirarnos a los ojos por o menos una vez más en la vida, y arrancarnos (¿quién sabe?) los flores que entretanto nos hubieran crecido para el otro en el propio corazón.
Yo amo, tu amas, el ama, nosotros amamos, vosotros amaís, ellos aman... Ojalá no fuese conjugación sino realidad.
Yo no sé si Dios existe, pero si existe, sé que no le va a molestar mi duda.
¡Si uno conociera lo que tiene, con tanta claridad como conoce lo que le falta!