Cada vez que tengo que espantar una mosca con la mano echo de menos el rabo.
El poeta debe caer como un halcón sobre su presa y dejarla en los huesos.
Hay algunos hombres que no dicen lo que piensan y otros que piensan demasiado lo que dicen.
La verdad es como el agua filtrada, que no llega a los labios sino a través del cieno.