Cada uno de nosotros posee más virtudes de lo que cree, pero sólo el éxito las pone de relieve, quizá porque entonces se espera que dejemos de manifestarlas.
Cuerpo, compañero, juntos nos moriremos. No puedo no querer la sombra que tenemos, no apresar con ella el resplandor de un verso.
Escucha con la cabeza, pero deja hablar al corazón.
Exageráis la hipocresía de los hombres. La mayoría piensa demasiado poco para permitirse el lujo de poder pensar doble.
Existe entre nosotros algo mejor que un amor: una complicidad.
La imagen del tiempo transcurrido se refleja en mi memoria.
La miel de las heridas embalsama el amor.
Mi viejo corazón es un Rey sin razón.
No hay nada que temer. He tocado fondo. No puedo caer más bajo que tu corazón
No hay nada que temer. He tocado fondo. No puedo caer mas bajo que tu corazón.
Nuestro gran error es intentar obtener de cada uno en particular las virtudes que no tiene, y desdeñar el cultivo de las que posee.
Rocío: el verano te bebe.
Soy como ustedes un juguete en la enorme mano.
Te veo pálido y bello: tu carne es una antorcha hecha de cera y fuego.
Todo ser que haya vivido la aventura humana, vive en mí.
Todos los silencios de la tierra son pétalos de tu flor.
Vuelvo a pensar en ti y te vuelvo a olvidar.
Yo abrazo, delicia pura, tu cara desconocida, idéntica a mi alma.
Yo sufro la ausencia y el espacio duro; la pena es un muro.
¡Qué insípido hubiera sido ser feliz!.
¿A donde huir? Tu llenas el mundo. No puedo huir mas que en ti.
¿Quién sería lo bastante insensato para morir sin haber dado al menos la vuelta a su cárcel?