Ni la virtud ni los talentos tienen precio, ni pueden compensarse con dinero sin degradarlos.
Que no se oiga ya que los ricos devoran a los pobres, y que la justicia es sólo para aquéllos.
Sin educación, en balde es cansarse, nunca seremos más que lo que desgraciadamente somos.
Sirvo a la patria sin otro objeto que el de verla constituida, ése es el premio al que aspiro.
Déjame que sea tu noche, que enturbie tu transparencia. ¡Déjame ver tu hermosura!.