Madre, te bendigo porque supiste hacer de tu hijo un hombre real y enteramente humano.
No podemos temer nunca cuando tenemos una madre poderosa y amante que vela por nosotros.
Quien discute sobre si se puede matar a la propia madre no merece argumentos sino azotes.
Si una madre publicara los silencios que ha guardado, se volverían santos los hijos al escucharlos.
Todas las madres vienen de la misma madre, por eso, madre es la verdadera palabra de un universo.