Aquel a quien no le gusta el vino, ni la mujer, ni el canto, será un necio toda su vida.
El pensamiento está libre de impuestos.
La facultad del oído es una cosa sensible: muy pronto se sacia y al poco tiempo se cansa y aburre.
La humildad de los hipócritas es el más grande y el más altanero de los orgullos.
No hay manto ni sayo que peor siente a la mujer que el querer ser sabia.
Tengo tres perros peligrosos: la ingratitud, la soberbia y la envidia. Cuando muerden dejan una herida profunda.
Una mentira es como una bola de nieve; cuanto más rueda, más grande se vuelve.