No hay gato que no tenga uñas.
No hay luna más hermosa que la que se refleja en tu mirar.
No te fíes de la fortuna, que es mudable como la luna.
Nunca convencerás a un ratón de que un gato negro trae buena suerte.
Quien se empeña en pegarle una pedrada a la luna no lo conseguirá, pero terminará sabiendo manejar la honda.
Roza el hilo de la caña de pescar la luna en verano.
Sale la luna entre las hierbas y sopla el viento el canto del hototogisu.
Señalando con sus dedos con los pies de puntillas los niños admiran la luna.
Serena la luna alumbra en el cielo, domina en el suelo profunda quietud; ni voces se escuchan, ni ronco ladrido, ni tierno quejido de amante laúd.
Si fuera un álamo, una luna, un dios luciente... Más sólo soy un hombre en la ladera, un hombre sólo, apasionadamente.
Si hay debajo de la luna cosa que merezca ser estimada y preciada es la mujer buena.
Si hay trato, amigos pueden ser el perro y el gato.
Sí: soy un soñador. Porque un soñador es aquel que sólo encuentra su camino a la luz de la luna y cuyo castigo es ver el alba antes que el resto del mundo.
Toda la noche amotina las olas el viento en cólera y los pinos chorrean húmeda luz de luna.
Todo hombre es como la Luna: con una cara oscura que a nadie enseña.
Todos duermen no queda nada entre la luna y yo.
Tomando el fresco sobre el puente la luna y yo Quedamos solas.
Triste como el destello de la luna, solo, como la luna solitaria, es el recuerdo de ese amor maldito, como mi alma.
Tus bellas formas cantan himnos contra la sombra y el olvido; tus formas, para quienes la luna resplandece, cada noche se entregan como la vez primera: temblorosas, sí, pero voluntarias.
Un cuco llama y entre los densos bambúes veo la luna.
Un genio es alguien que descubre que la piedra que cae y la luna que no cae representan un solo y mismo fenómeno.
Un loco enamorado sería capaz de hacer fuegos artificiales con el sol, la luna y las estrellas, para recuperar a su amada.
Un pueblo de pescadores bailando bajo la luna el olor a pescado fresco.
Una noche en el templo. La luna En lo más claro de mi rostro.
Veinte mil personas sin abrigo la luna de verano.