Lo que se deja expresar, debe ser dicho de forma clara; sobre lo que no se puede hablar, es mejor callar.
Los gobiernos son velas; el pueblo, el viento; el Estado, la nave, y el tiempo, el mar.
Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo.
Me apoderaré del destino agarrándolo por el cuello. No me dominará.
Menos es más.
Nada es tan difícil como no engañarse.
No confíes tu secreto ni al más íntimo amigo; no podrías pedirle discreción si tú mismo no la has tenido.
No nos damos cuenta de la prodigiosa diversidad de juegos de lenguaje cotidianos porque el revestimiento exterior de nuestro lenguaje hace que parezca todo igual.
No ser nada y no amar nada, es lo mismo.
Nuestra vida es como un sueño. Pero en las mejores horas nos despertamos lo suficiente como para darnos cuenta de que estamos soñando. La mayor parte del tiempo, sin embargo, estamos profundamente dormidos.
Recomendad a vuestros hijos que sean virtuosos, sólo la virtud puede traer la felicidad, no el dinero.
Siempre es bueno en filosofía plantear una pregunta en lugar de dar una respuesta a una pregunta. Pues una respuesta a una pregunta filosófica facilmente puede resultar incorrecta; no asi su liquidación mediante otra pregunta.
Todo lo verdaderamente grande pertenece a la humanidad entera.
Trabajar en filosofía -como trabajar en arquitectura, en muchos sentidos- es en realidad un trabajo sobre uno mismo. Sobre la propia interpretación. Sobre el propio modo de ver las cosas -y lo que uno espera de ellas-.
Una proposición sólo puede decir cómo es una cosa, pero no qué es ella.
Uno de los fundamentos de la libertad consiste en poder hacer mal uso de ella.
¡Actúa en vez de suplicar. Sacrifícate sin esperanza de gloria ni recompensa! Si quieres conocer los milagros, hazlos tú antes. Sólo así podrá cumplirse tu peculiar destino.
¡no juegues con las profundidades de otro!.
¡no venga más a mi casa!,¡es un perro falso y a los perros falsos los lleve el desollador!.
¿con quién debo temer el medir mi fuerza?.