Uno de los medios más efectivos que tiene el mal es invitar a la lucha.
Yo, sin lucha, inerme, me declaro vencido, si vencerme es ver en ti mis manos maniatadas.
¡Combatir es vivir!... La luz sublime entre las sombras de la noche crece: ¡espada que en la lucha no se esgrime, colgada en la panoplia se enmohece!.
¡cómo lucha mi amor por asirte!, más si es duro tener que alejarte, mis palabras no deben herirte si mis besos no pueden curarte!.