Los hombres son más elocuentes que las mujeres, pero las mujeres poseen un mayor poder de persuasión.
Los hombres temen más el sexo que las mujeres.
Los hombres viven del olvido; las mujeres, de recuerdos.
Los hombres y las mujeres a veces descubren que es difícil encontrar a la pareja deseable para el matrimonio. Puede ser cierto. Pero hay otro componente en la situación: no es suficiente encontrar a la persona adecuada, nosotros debemos ser la persona adecuada.
Los hombres y las mujeres se mezclan tan bien como el aceite y el agua. Por eso hay que estar agitándolos constantemente.
Los mejores amigos de las mujeres son los diamantes.
Los pájaros son clarines entre los cañaverales que le dan los buenos días al sol de Dios cuando sale.
Los primeros días del hombre son provisión para los últimos.
Los solteros saben más acerca de las mujeres que los casados; si no fuese así, ellos también lo estarían.
Los vestidos de las mujeres no son mas que variaciones de la eterna lucha entre el deseo confesado de vestirse y el inconfesado de desnudarse.
Más hermosa que todas las mujeres posibles (y esto basta para definirla).
Me gusta contemplar a los hombres geniales y escuchar a las mujeres hermosas.
Me pregunto a veces si los hombres y las mujeres realmente se satisfacen. Quizás deban vivir separados y visitarce.
Mi opinión sintética de las mujeres es que con ellas es preciso atreverse a todo.
Mujeres. . . Y si habitaran la luna, habría más astronautas que arenas en el mar.
Nadie me dijo que habría días como estos, días extraños sin duda.
No basta trabajar, es preciso agotarse todos los días en el trabajo.
No hables mal de las mujeres: la más humilde, te digo que es digna de estimación, porque, al fin, de ellas nacimos.
No importa que las mujeres nos fastidien; lo que no soportamos es que nos fastidie siempre la misma.
No podemos tener una revolución que no involucre y libere a las mujeres.
No se comprende como las mujeres no triunfan todas, no teniendo en casa, como no tienen, a ninguna mujer que se lo impida.
No se recuerdan los días, se recuerdan los momentos.
No se va más lejos cuando se cambia de camino todos los días.
Nunca creí que pudiéramos transformar el mundo, pero creo que todos los días se pueden transformar las cosas.
Nunca son tan fuertes las mujeres como cuando se arman de la propia debilidad.