La Revolución francesa no procede de tal hombre, de tal o cual libro, procede de las cosas. (...) procede sobre todo del progreso de la sociedad al mismo tiempo hacia las Luces y hacia la corrupción; por eso pueden verse en la Revolución francesa tantos principios excelentes y tantas consecuencias funestas. Los primeros derivan de una teoría ilustrada, las segundas de la corrupción de las costumbres. Este es el auténtico motivo de esa incomprensible mezcolanza de crímenes injertados en un tronco filosófico.
La soledad se admira y desea cuando no se sufre, pero la necesidad humana de compartir cosas es evidente.
La televisión puede darnos muchas cosas, salvo tiempo para pensar.
La utopía es el principio de todo progreso y el diseño de un futuro mejor.
La verdad es de tal excelencia que, cuando elogia pequeñas cosas, las ennoblece.
La vida es demasiado corta, y tienes cosas importantes que hacer.
La voluntad es la que da valor a las cosas pequeñas.
Las buenas cosas ocurren todos los días. Solo nos tenemos que dar cuenta de ellas.
Las conexiones de las verdades son distintas de las conexiones de las cosas, que son "verdaderas" en aquellas.
Las cosas de palacio van despacio.
Las cosas empiezan como esperanzas y terminan como costumbres.
Las cosas importantes quedan en el cajón.
Las cosas más bellas y mejores en el mundo, no pueden verse ni tocarse pero se sienten en el corazón.
Las cosas más gratas en el mundo son los pensamientos agradables. El gran arte de la vida consiste en tener tantos de aquellos pensamientos como sea posible.
Las cosas más valiosas son baratas, como el pan o el agua, o son gratis; como el aire, la sonrisa y el amor.
Las cosas no cambian; cambiamos nosotros.
Las cosas no valen sino lo que se las hace valer.
Las cosas pierden al ser poseídas todo el valor que tuvieron al ser deseadas, porque el deseo es un artista engañador y mentiroso.
Las cosas que mucho suben, al mejor tiempo caen.
Las cosas se descubren a través de los recuerdos que de ellas se tienen. Recordar una cosa significa verla por primera vez.
Las cosas se llaman equívocas cuando tan sólo tienen de común el nombre.
Las cosas se toman según de quien vengan.
Las cosas simples son las más extraordinarias y sólo los sabios consiguen verlas.
Las cosas sólo tienen el valor que les damos.
Las cosas y las personas, no son nunca grandes o pequeñas de un modo absoluto y por si mismas, sino que son grandes o pequeñas en relación con otras.