Te quiero de lunes a domingo aún esos días en que no digo: Te quiero.
-Las buenas cosas ocurren todos los días. Solo nos tenemos que dar cuenta de ellas.
A largos días, largos trabajos.
A pan de quince días, hambre de tres semanas.
Al progreso no hay quien lo pare. Dios creó el mundo en seis días. ¿Y que tenemos hoy? La semana de cinco días.
Cada vez que un hombre ríe, añade un par de días a su vida.
Con los curas y los frailes, buenos días y buenas tardes.
Cuando todos los días resultan iguales es porque el hombre ha dejado de percibir las cosas buenas que surgen en su vida cada vez que el sol cruza el cielo.
Déjame volar aunque tropiece con el cielo, hay noches estrelladas y días que se estrellan contra el suelo.
Desde el nacimiento hasta la muerte, de lunes a lunes, de la mañana a la noche, todas las actividades están rutinizadas y prefabricadas.
Desde la más remota antigüedad hasta nuestros días, la historia de los siglos y de los tiempos nos enseña cuánto aprecio han merecido todos aquéllos que han puesto el cimiento a alguna obra benéfica a la humanidad.
Días de mucho, vísperas de nada.
Días de trabajo, únicos días en los que he vivido.
Días se fueron y días vendrán; lo que unos trajeron, los otros se llevarán.
Dios hizo el mundo en sólo seis días, y se notan las prisas.
El 28 de diciembre nos recuerda lo que somos durante los otros 364 días del año.
El casamiento y el caldo pelando.
El espantapájaro engaña sólo dos días a los pájaros; a los tres, se cagan en él.
El huésped y el pez, a los tres días hieden.
El mejor recurso de nuestros días para ahorrar en mano de obra es 'mañana'.
El mundo se mueve tan rápido estos días que el hombre que dice que no se puede hacer algo, es interrumpido por alguien que lo esta haciendo.
El primer deber de un hombre de estos días, es ser un hombre de su tiempo.
En aquellos días aprendí dónde hay que interrumpir la discusión para que no se transforme en embuste y dónde ha de empezar la resistencia para salvaguardar la libertad.
En días tranquilos es fácil estar rodeado de amigos, cuando del cielo cae un diluvio veras los sinceros. Los que son falsos desaparecen, se derriten como el hielo. Los que son fiel serán tus raíces y aguantaran cualquier viento.
En los días de lluvia el sol es un intruso imperdonable.