Nunca son tan fuertes las mujeres como cuando se arman de la propia debilidad.
Nunca son tan peligrosos los hombres como cuando se vengan de los crímenes que ellos han cometido.
Para Dios todo es hermoso, bueno y justo. Los hombres han concebido lo justo y lo injusto.
Para la mayoría de los hombres la guerra es el fin de la soledad. Para mi es la soledad infinita.
Para poder enseñar a todos los hombres a decir la verdad es preciso que aprendan a oirla.
Por mucho que los hombres traten de suprimir su sexualidad, siempre serán incapaces de hacerlo.