Los hombres construyen puentes y tienden vías férreas a través de desiertos, y, no obstante, sostienen con éxito, que coser un botón es tareas superior a ellos.
Los hombres correrán tras la cosa que más temen, es decir, que serán miserables por temor a la miseria.
Los hombres creen que todos los hombres son mortales, menos ellos.
Los hombres cuando enseñan, aprenden.
Los hombres de acción, si tuvieran sensibilidad, no serían hombres de acción. No podrían hacer nada. La sensibilidad es el disolvente de la acción.
Los hombres de carácter suelen convertir en ley las flaquezas. Hay gente con conocimiento del mundo que ha dicho: "La sagacidad tras la que se oculta el miedo resulta invencible". Los hombres débiles tienen a menudo ideas revolucionarias; piensan que estarían bien si nadie los gobernase, y no sienten que son incapaces de gobernarse a sí mismos y a los demás.
Los hombres de estado son como los cirujanos: sus errores son mortales.
Los hombres de genio son fuerzas químicas etéreas que operan sobre la masa del intelecto neutra.
Los hombres despiertos no tienen más que un mundo, pero los hombres dormidos tienen cada uno su mundo.
Los hombres en general juzgan más por los ojos que por las manos; porque el ver pertenece a todos, y el tocar a pocos. . . El vulgo se deja siempre coger por las apariencias. . . Y en el mundo no hay sino vulgo.
Los hombres están hechos de tal modo que quieren desde luego cometer el mal pero no quieren que se lo prediquen.
Los hombres están impacientes por mejorar sus circunstancias, pero son poco los que están dispuestos a mejorarse; por lo tanto siguen estando en las mismas circunstancias.
Los hombres están siempre dispuestos a curiosear y averiguar sobre las vidas ajenas, pero les da pereza conocerse a sí mismos y corregir su propia vida.
Los hombres excepcionales son siempre una minoría.
Los hombres ilustres tienen toda la tierra por tumba.
Los hombres intentan purificarse manchándose de sangre. Es como si, después de haberse manchado con barro, quisieran limpiarse con barro.
Los hombres más capaces de pensar sobre el amor son los que menos lo han vivido; y los que lo han vivido suelen ser incapaces de meditar sobre él.
Los hombres más eruditos no son precisamente los más sabios.
Los hombres más exitosos son aquellos cuyo éxito es el resultado de una acumulación constante. Es el hombre que avanza paso a paso, con su mente cada vez más amplia y progresivamente más capaz para comprender cualquier tema o situación.
Los hombres mediocres, que no saben que hacer con su vida, suelen desear el tener otra vida más infinitamente larga.
Los hombres no entran en razón mientras no padecen.
Los hombres no pueden ser si no son libres.
Los hombres no se perturban por las cosas sino por la opinión que tienen de éstas.
Los hombres no son sino los instrumentos del genio del universo.
Los hombres no viven juntos porque sí, sino para acometer juntos grandes empresas.