La culpa la tiene sólo el tiempo. Todos los hombres se tornan buenos, pero ¡tan despacio!
La democracia otorga a cada uno de los hombres el derecho a ser el opresor de sí mismo.
La edad de oro retorna a los hombres cuando, aunque sólo sea momentáneamente, se olvidan del oro.
La esperanza es el único bien común a todos los hombres; los que todo lo han perdido la poseen aún.
La fidelidad de muchos hombres se basa en la pereza, la fidelidad de muchas mujeres en la costumbre.
La función intelectual de las dificultades es la de conducir a hombres y mujeres a pensar.
La gloria o el mérito de algunos hombres es escribir bien; la de otros no escribir nada.
La guerra es el arte de destruir hombres, la política es el arte de engañarlos.
La imaginación consuela a los hombres de lo que no pueden ser. El humor los consuela de lo que son.