Los hombres pasan, los recuerdos quedan, como quedan las obras de los que algo hacen.
Los hombres que se bastan a sí mismos son inservibles a la verdadera amistad.
Los hombres se equivocan con más frecuencia por demasiado listos que por demasiado buenos.
Los hombres son como los astros, que unos dan luz de sí y otros brillan con la que reciben.