Lo único malo de los hombres es que no los tengo siempre cerca de mi.
Lo único que hace falta para que los hombres descubran el amor es tener demasiado cerca a una mujer; y lo único que hace falta para que este amor se disipe es seguir teniéndola demasiado cerca.
Los animales desconocen la envidia, los hombres la sinceridad.
Los artistas son, por regla general, menos felices que los hombres de ciencia.
Los astros rigen el destino de los hombres, pero Dios rige el destino de los astros.
Los cazadores atrapan las liebres con los perros; muchos hombres atrapan a los ignorantes con la adulación.
Los charlatanes son los hombres más discretos: hablan y hablan y no dicen nada.
Los creyentes de todas las religiones, junto con los hombres de buena voluntad, abandonando cualquier forma de intolerancia y discriminación, están llamados a construir la paz.
Los defectos y faltas de los hombres dan a conocer su verdadera valía. Si examinamos con atención las faltas de un hombre, llegaremos a conocer si su bondad es sincera o fingida.
Los Dioses tienen tendencia a hacer exactamente el mismo tipo de cosas que harían los hombres si pudieran, sobre todo en los asuntos relativos a las ninfas acuáticas, las lluvias de oro y la exterminación de los enemigos.
Los grandes hombres no son grandes a todas horas ni en todas las cosas.
Los hombre jóvenes quieren ser fieles y no lo consiguen; los hombres viejos quieren ser infieles y no lo logran.
Los hombres agradables nunca terminan agradando.
Los hombres alardean de ser aún más malos de lo que realmente son.
Los hombres aman sus vicios y al mismo tiempo los odian.
Los hombres aprenden mientras enseñan.
Los hombres auténticos viven como piensan. Los que quieren engañarse piensan como viven.
Los hombres buenos y bellos se conquistan con gentilezas.
Los hombres casados son horriblemente aburridos cuando son buenos maridos, e insoportablemente presumidos cuando no lo son.
Los hombres construimos demasiados muros y no suficientes puentes.
Los hombres construyen puentes y tienden vías férreas a través de desiertos, y, no obstante, sostienen con éxito, que coser un botón es tareas superior a ellos.
Los hombres correrán tras la cosa que más temen, es decir, que serán miserables por temor a la miseria.
Los hombres creen que todos los hombres son mortales, menos ellos.
Los hombres cuando enseñan, aprenden.
Los hombres de acción, si tuvieran sensibilidad, no serían hombres de acción. No podrían hacer nada. La sensibilidad es el disolvente de la acción.