No se debe juzgar a los hombres por su fisonomía, sobre todo, sin ponerlos a prueba.
Nos hemos de liberar de la falsa idea de que la fe ya no tiene nada que decir a los hombres de hoy.
Nunca son tan peligrosos los hombres como cuando se vengan de los crímenes que ellos han cometido.
Para Dios todo es hermoso, bueno y justo. Los hombres han concebido lo justo y lo injusto.
Para la mayoría de los hombres la guerra es el fin de la soledad. Para mi es la soledad infinita.
Para poder enseñar a todos los hombres a decir la verdad es preciso que aprendan a oirla.
Por mucho que los hombres traten de suprimir su sexualidad, siempre serán incapaces de hacerlo.