Los hombres no viven juntos porque sí, sino para acometer juntos grandes empresas.
Los hombres olvidan más fácilmente la muerte de su padre que la pérdida de su patrimonio.
Los hombres pasan, los recuerdos quedan, como quedan las obras de los que algo hacen.
Los hombres que se bastan a sí mismos son inservibles a la verdadera amistad.
Los hombres se equivocan con más frecuencia por demasiado listos que por demasiado buenos.