El gesto de amargura del hombre es, con frecuencia, sólo el petrificado azoramiento de un niño.
El hombre no se siente completo sólo con una familia, es el trabajo lo que nos da nuestra identidad.
El hombre que pretende obrar guiado sólo por la razón esta condenado a obrar muy raramente.
El hombre sólo puede ser esclavizado cuando es bastante débil para escuchar la razón.
El hombre superior es impasible por naturaleza: le da igual que le elogien o censuren.