Lo más importante que aprendí a hacer después de los cuarenta años fue a decir no cuando es no.
Lo más triste es que la única cosa que se puede hacer durante ocho horas al día es trabajar.
Lo que hace tan agudo el dolor de los celos es que la vanidad no puede ayudar a soportarlo.
Lo que importa no es lo que la vida te hace, sino lo que tú haces con lo que la vida te hace.
Lo que se hace con precipitación nunca se hace bien; obrar siempre con tranquilidad y calma.