El trabajo que nunca se empieza es el que tarda más en finalizarse.
El único hombre que no se equivoca es el que nunca hace nada.
El valor hace vencedores; la concordia hace invencibles.
El verdadero combate empieza cuando uno debe luchar contra una parte de sí mismo. Pero uno sólo se convierte en un hombre cuando supera estos combates.
El verdadero dolor, el que nos hace sufrir profundamente, hace a veces serio y constante hasta al hombre irreflexivo; incluso los pobres de espíritu se vuelven más inteligentes después de un gran dolor.
El verdadero valor consiste en hacer uno sin testigos lo que sería capaz de hacer ante todo el mundo.
El viaje más largo es el que se hace hacia el interior de uno mismo.
El vino hace la vida más fácil y llevadera, con menos tensiones y más tolerancia.
Empieza cada día con una sonrisa y mantenla todo el dia.
Empieza por contar las piedras, luego contarás las estrellas.
Empieza transformando todo lo que haces en algo bello para dios.
En algunas alianzas los participantes se dan palmaditas en la espalda tanto tiempo hasta que se hacen daño.
En boca del mentiroso, lo cierto se hace dudoso.
En el arte, nada que merezca la pena se puede hacer sin genio; en ciencia, incluso una capacidad muy modesta puede contribuir a un logro supremo.
En el ejército soviético hace falta más valor para retirarse que para avanzar.
En el punto donde se detiene la ciencia, empieza la imaginación.
En este triste país, si a un zapatero se le antoja hacer una botella y le sale mal, después ya no le dejan hacer zapatos.
En la vejez no se hace más que repetirse.
En lo que acción se refiere, el hombre no puede hacer otra cosa que aproximar o separar los cuerpos naturales; lo demás lo realiza la naturaleza.
En lugar de pensar en lo que te hace falta, piensa en qué tienes que le hace falta a los demás.
En mi país se pasan quince minutos diciendo que no hace falta presentarme y diciendo que van a ser breves en la presentación; y así pueden estar una hora sin haberme presentado.
En nuestras costumbres, una mujer no puede hacer nada por sí misma: necesita seducir a un hombre para obligarle a que ejecute sus deseos.
En realidad las cosas verdaderamente difíciles son todo lo que la gente cree poder hacer a cada momento.
En toda clase de bienes poseer es poca cosa; lo que hace feliz es poder gozar lo que posee.
Es contrario a las buenas costumbres hacer callar a un necio, pero es una crueldad dejarle seguir hablando.