Es dífícil saber en qué momento exacto comienza el amor; menos díficil es saber que ha comenzado.
Es fácil ser heroico y generoso en un momento determinado, lo que cuesta es ser fiel y constante.
Ese precioso y necesario don del sentido común, que es el menos común de los sentidos.
Existe al menos un rincón del universo que con toda seguridad puedes mejorar, y eres tú mismo.