El placer más seguro es el menos placentero.
El poder y el despotismo duran poco.
El que aguanta lo más, aguanta lo menos.
El que algo quiere, algo le cuesta.
El que cae desde una dicha bien cumplida, poco le importa cuán hondo sea el abismo.
El que escribe mucho no yerra menos del que habla mucho.
El que mal vive, poco vive.
El que menos corre, vuela.
El que mucho abarca poco aprieta.
El que mucho duerme poco aprende.
El que poco pide, poco merece.
El que se enamora no lo nota, pero al poco tiempo se vuelve idiota.
El recuerdo es un poco de eternidad.
El rico no es el que posee oro y plata, sino el que se contenta con poco.
El secreto de la dicha en el amor consiste menos en ser ciego que en cerrar los ojos cuando hace falta.
El sentido común es el menos común de los sentidos.
El teléfono de la oficina no suena en los quince primeros minutos de la jornada a menos que uno llegue tarde, y si se da el caso, suena continuamente hasta que uno se incorpora a su puesto.
El verdadero precio de todo, lo que todo realmente le cuesta al hombre que quiere adquirirlo, es el esfuerzo y la complicación de adquirirlo.
El verdadero secreto de la felicidad consiste en exigir mucho de sí mismo y muy poco de los otros.
El vino hace la vida más fácil y llevadera, con menos tensiones y más tolerancia.
En el amor es donde menos existe la piedad: en el amor cuenta siempre lo más pequeño,lo insignificante: esa precisión minuciosa le otorga su ser. Nada se olvida. Si uno dice: quiero todo, hay que entenderlo así: todo. Acaso sólo un caníbal podría ser aquí consecuente. Sin embargo, el canibalismo anímico es mucho más complicado: hay que advertir que se trata de dos caníbales que se devoran al mismo tiempo.
En el ejercicio de la autoridad, castiga poco, reflexiona mucho, pero no perdones nunca.
En la vida hay que ser un poco tonto porque sinó lo son sólo los demás y no te dejan nada.
En la vida, lo más trite, no es ser del todo desgraciado, es que nos falte muy poco para ser felices y no podamos conseguirlo.
En las cortesías antes se ha de pecar por carta de más que de menos.