La naturaleza se basta así misma; por esto vence con lo menos y con lo seguro, las demasías de la esperanza.
La omisión del bien no es menos reprensible que la comisión del mal.
La peor verdad sólo cuesta un gran disgusto. La mejor mentira cuesta muchos disgustos pequeños y al final, un disgusto grande.
La poesía debe ser un poco seca para que arda bien, y de este modo iluminarnos y calentarnos.
La puerta de la felicidad se abre hacia dentro, hay que retirarse un poco para abrirla: si uno la empuja, la cierra cada vez más.
La suerte es una flecha lanzada que hace blanco en el que menos la espera.
La única posibilidad de descubrir los límites de lo posible es aventurarse un poco más allá de ellos, hacia lo imposible.
La verdad al cien por cien existe tan poco como el alcohol al cien por cien.
La vida es lo poco que nos sobra de la muerte.
La vida sólo vale cuando se entrega poco a poco a los demás.
Las atrocidades no lo son menos si ocurren en laboratorios y se llaman investigación biomédica.
Las democracias suelen ser más tranquilas y están menos expuestas a la sedición que el régimen gobernado por una estirpe de nobles.
Las innovaciones deben introducirse poco a poco, casi insensiblemente.
Las inteligencias poco capaces se interesan en lo extraordinario; las inteligencias poderosas en las cosas ordinarias.
Las lágrimas son inútiles, a menos que esté el marido presente para verlas derramar.
Las mujeres demasiado bellas sorprenden menos el segundo día.
Las mujeres desconfían demasiado de los hombres en general y muy poco en particular.
Las ondas del chapoteo derriten poco a poco el hielo del estanque.
Las palabras son como las hojas; cuando abundan, poco fruto hay entre ellas.
Las personas afortunadas se corrigen poco: Creen tener siempre razón mientras la fortuna sostiene su mala conducta.
Las personas deben hablar menos y dibujar más. Personalmente, me gustaría renunciar por completo del habla y, al igual que la naturaleza orgánica, comunicar todo lo que tengo que decir visualmente.
Las personas necesitan un poco de locura, de otro modo nunca se atreven a cortar la soga y liberarse.
Las personas que hacen poco ruido son peligrosas.
Levanta hacia mí tus ojos, tus ojos lentos, y ciérralos poco a poco conmigo dentro.
Lo bueno si breve, dos veces bueno y si malo, menos malo.