El hombre bajo todo gobierno sera el mismo, con las mismas pasiones y debilidades.
El hombre es el único que envejece; todo lo demás rejuvenece en torno suyo cada día.
El hombre habla de todo y habla de todo como si el conocimiento de todo estuviese todo en él.
El hombre poco claro no puede hacerse ilusiones: o se engaña a sí mismo, o trata de engañar a otros.
El hombre todo lo perfecciona en torno suyo; lo que no hace es perfeccionarse a sí mismo.
El honor que se vende, aunque se dé muy poco por él, siempre se paga más de lo que realmente vale.
El matrimonio debe combatir sin tregua un monstruo que todo lo devora: la costumbre.