Yo vivo de lo poco que aún me queda de usted, su perfume, su acento, una lágrima suya que mitigó mi sed.
¡Alegría!. Todo se olvida. Es el amor.
¡Ánimo!. Todo pasa. Ama tu trabajo y no dejes de cumplir tu deber cada día.
¡Confiamos demasiado en los sistemas, y muy poco en los hombres!.
¡Llora!, no te avergüences de confesar que me has querido un poco.
¡Que pequeñas son mis manos en relación con todo lo que la vida ha querido darme!
¡qué poco cuesta construir castillos en el aire y qué cara es su destrucción!.
¡que poco se requiere para ser feliz!. . . El sonido de una gaita.
¡Qué triste es amarlo todo sin saber lo que se ama!
¡Todo el mar no bastó para dejar sin huella el breve trigo que dejó tu beso!.
¡Tu tienes, para mí todo lo bello; yo tengo para ti, todo lo que ama; tú, para mí, la luz que resplandece, yo, para ti, sus llamas!.
¿Acaso todo, todo lo que pueda alegrar una pizca la vida está lejos de mí?.
¿Cómo ha ido todo? ¿Me has echado de menos? ¿Sabes,? anoche apareciste en mis sueños, llevabas menos ropa.
¿Habéis olvidado, quizá, que a Jacques le gusta hablar, sobre todo de él mismo, como es costumbre entre los de su condición, pues de ese modo escapan a la vulgaridad colocándose en lo alto de una tribuna, transformados de golpe en apasionantes personajes? ¿Cuál es, a vuestro entender, el motivo de que el populacho se amontone para asistir a las ejecuciones públicas? ¿la crueldad? Os equivocáis: el pueblo no es cruel; si pudieran, arrancarían de las manos del verdugo a ese desgraciado al pie de cuyo patíbulo se apretujan. Van a buscar a Grève un espectáculo que luego podrán contar al volver a su barrio.
¿no es increible todo lo que puede tener dentro un lápiz?.
¿para qué llamar caminos a los surcos del azar?. . . Todo el que camina anda,como jesús, sobre el mar.
¿por qué escribo?. Porque encuentro la vida poco satisfactoria.
¿Qué es el hombre dentro de la naturaleza? Nada con respecto al infinito. Todo con respecto a la nada. Un intermedio entre la nada y el todo.
¿Qué hace falta para ser feliz? Un poco de cielo azul encima de nuestras cabezas, un vientecillo tibio, la paz del espíritu.
¿Quién sabe si quizá todo el amor mío no fue más que un engaño de los sentidos, de la fantasía?.
¿Quieres dejar de pertenecer al número de los esclavos? Rompe tus cadenas y desecha de ti todo temor y todo despecho.
¿reír, cantar, estremecernos libres de desear y ser mucho más que la vida. . . ?. No. Ya lo sé. Todo es algo que supe y por ello, por ti, permanezco en el mundo.