La vida no es solamente un derecho. Es, sobre todo un deber.
La vida sería imposible si todo se recordase. El secreto está en saber elegir lo que debe olvidarse.
La vida sólo vale cuando se entrega poco a poco a los demás.
La vocación del cristiano es la santidad, en todo momento de la vida. En la primavera de la juventud, en la plenitud del verano de la edad madura, y después también en el otoño y en el invierno de la vejez, y por último, en la hora de la muerte.
Las almas bellas son las únicas que saben todo lo que hay de grande en la bondad.
Las comunicaciones integradas de marketing son una forma de examinar todo el proceso de marketing desde el punto de vista del receptor.
Las cosas pierden al ser poseídas todo el valor que tuvieron al ser deseadas, porque el deseo es un artista engañador y mentiroso.
Las dificultades también pasan como todo pasa, sin dificultad.
Las generaciones no envejecen. Todo joven de cualquier época y civilización tiene las mismas posibilidades de siempre.
Las grandes personas, que son las buenas, son ante todo pródigas, y no se preocupan mucho de sus expansiones. Hay que reír y llorar, amar, trabajar, gozar y sufrir; en fin, vibrar todo lo que se pueda y en todos los sentidos. ¿No consiste en esto lo verdaderamente humano?.
Las ideas justas, por sobre todo obstáculo y valla, llegan a logro.
Las innovaciones deben introducirse poco a poco, casi insensiblemente.
Las inteligencias poco capaces se interesan en lo extraordinario; las inteligencias poderosas en las cosas ordinarias.
Las mujeres desconfían demasiado de los hombres en general y muy poco en particular.
Las mujeres han servido durante todo este siglo como espejos que poseyeran el poder de reflejar la figura del hombre a un tamaño doble del natural.
Las mujeres llaman arrepentimiento al recuerdo de sus faltas; pero, sobre todo, al sentimiento de no poder cometerlas de nuevo.
Las mujeres no son más que órganos genitales articulados y dotados de la facultad de gastar todo el dinero del hombre.
Las mujeres son extremadas en todo: o son mejores o son peores que los hombres.
Las mujeres son muy útiles, sobre todo por la noche y, con frecuencia, durante el día.
Las ondas del chapoteo derriten poco a poco el hielo del estanque.
Las palabras es todo lo que tenemos.
Las palabras son como las hojas; cuando abundan, poco fruto hay entre ellas.
Las pasiones son como los vientos, que son necesarios para dar movimiento a todo, aunque a menudo sean causa de huracanes.
Las pequeñeces no son lo eterno, y lo demás, todo lo demás, lo breve, lo muy breve.
Las personas afortunadas se corrigen poco: Creen tener siempre razón mientras la fortuna sostiene su mala conducta.