El que se casa por todo pasa.
El que se enamora no lo nota, pero al poco tiempo se vuelve idiota.
El que todo lo aplaza no dejará nada concluido ni perfecto.
El que todo lo juzga fácil encontrará la vida difícil.
El querer lo es todo en la vida. Si queréis ser felices lo seréis. Es la voluntad la que transporta las montañas.
El recuerdo es un poco de eternidad.
El rico no es el que posee oro y plata, sino el que se contenta con poco.
El romper de una ola no puede explicar todo el mar.-
El sabio no dice nunca todo lo que piensa, pero siempre piensa todo lo que dice.
El secreto de aburrir a la gente consiste en decirlo todo.
El Ser humano que promete todo es seguro que no hará nada y cada uno que prometa demasiado se encuentra en peligro de utilizar medios diabólicos para llevar a cabo sus promesas y está ya en el camino de la perdición.
El ser inmóvil mueve como objeto del amor, y lo que él mueve imprime el movimiento a todo lo demás.
El slang que se ha establecido en el lenguaje, y el slang que uno mismo inventa. Todo lo demás está propenso a ponerse fuera de moda antes de alcanzar la imprenta.
El sol no brilla para unas pocas flores y árboles, sino para el placer de todo el mundo.
El soldado bisoño lo cree todo perdido desde que es derrotado una vez.
El tiempo es como un río que arrastra rápidamente todo lo que nace.
El tiempo no es un gran curador. Es indiferente y superficial. A veces no cura del todo. Y otras veces, cuando parece que sí, la cura no era necesaria.
El tiempo saca a luz todo lo que está oculto y encubre y esconde lo que ahora brilla con el más grande esplendor.
El tiempo todo lo alcanza, a la corta o a la larga.
El tiempo todo lo cura y todo lo muda.
El trabajo endulza siempre la vida, pero los dulces no le gustan a todo el mundo.
El verdadero modo de no saber nada es aprenderlo todo a la vez.
El verdadero precio de todo, lo que todo realmente le cuesta al hombre que quiere adquirirlo, es el esfuerzo y la complicación de adquirirlo.
El verdadero secreto de la felicidad consiste en exigir mucho de sí mismo y muy poco de los otros.
El verdadero valor consiste en hacer uno sin testigos lo que sería capaz de hacer ante todo el mundo.