La libertad es el derecho a hacer lo que las leyes permiten.
La libertad es el derecho a hacer lo que las leyes permiten. Si un ciudadano tuviera derecho a hacer lo que éstas prohiben, ya no sería libertad, pues cualquier otro tendría el mismo derecho.
La multitud de leyes frecuentemente presta excusas a los vicios.
La Nación está obligada a conservar y proteger por medio de leyes sabias y justas la libertad personal, civil e individual así como la propiedad y demás derechos legítimos de todos los individuos que la componen.
La necesidad no conoce leyes.
La primera máxima de todo ciudadano ha de ser la de obedecer las leyes y costumbres de su país, y en todas las demás cosas gobernarse según las opiniones más moderadas y más alejadas del exceso.
Las buenas costumbres, y no la fuerza, son las columnas de las leyes; y el ejercicio de la justicia es el ejercicio de la libertad.
Las costumbres hacen las leyes, las mujeres hacen las costumbres; las mujeres, pues, hacen las leyes.
Las leyes callan cuando las armas hablan.
Las leyes condenan al que roba un pan y absuelven a quién roba una ilusión.
Las leyes de la herencia son un fenómeno maravilloso que nos exime de la responsabilidad de nuestras deficiencias.
Las leyes demasiado benignas rara vez son obedecidas; las demasiado severas, rara vez ejecutadas.
Las leyes guardan silencio cuando suenan las armas.
Las leyes inútiles debilitan a las necesarias.
Las leyes mantienen su crédito no porque sean justas, sino porque son leyes.
Las leyes se han hecho para el bien de los ciudadanos.
Las leyes son como las telas de araña, a través de las cuales pasan libremente las moscas grandes y quedan enredadas las pequeñas.
Las leyes son semejantes a las telas de araña; detienen a lo débil y ligero y son deshechas por lo fuerte y poderoso.
Las leyes tienden a ser transitorias a la larga; el acto creativo limitado por normas es algo que no existe.
Las leyes, como las casas, se apoyan unas en otras.
Las malas leyes hallarán siempre, y contribuirán a formar, hombres peores que ellas, encargados de ejecutarlas.
Las mejores leyes nacen de las costumbres.
Lo que las leyes no prohiben, puede prohibirlo la honestidad.
Lo repetiré de nuevo: las leyes naturales no conocen excepciones; las leyes artísticas se componen ante todo de excepciones.
Los países libres son aquellos en los que son respetados los derechos del hombre y donde las leyes, por consiguiente, son justas.