A un gran corazón, ninguna ingratitud lo cierra, ninguna indiferencia lo cansa.
Al fin todo se hundió... y tu mirada se torció y se deshizo en un cielo turbio y revuelto... Y ya no vi más que mis lágrimas.
Antes de dar al pueblo sacerdotes, soldados y maestros, sería oportuno saber si no se está muriendo de hambre.
Compadezco al que no conoce el ajedrez. Causa ya alegría al aprendiz; al veterano le produce sumo placer.
Cualquiera es poderoso para hacer.
Deshaced ese verso, Quitadle los caireles de la rima, el metro, la cadencia y hasta la idea misma. Aventad las palabras, y si después queda algo todavía, eso será la poesía.
Dios existe; pero no tiene ninguna prisa en hacerlo saber.
donde termina el amor empieza el disgusto
Ei matrimonio es una barca que lleva a dos personas por un mar tormentoso; si uno de los dos hace algún movimiento brusco, la barca se hunde.
El aburrimiento es la suprema expresión de la indiferencia.
El amor verdadero no espera a ser invitado, antes él se invita y se ofrece primero.
El arte es uno de los medios de comunicación entre los hombres.
El dinero es una nueva forma de esclavitud, que sólo se distingue de la antigua por el hecho de que es impersonal, de que no existe una relación humana entre amo y esclavo.
El exceso es un defecto.
El Hombre es lo que importa. El Hombre ahí, desnudo bajo la noche y frente al misterio, con su tragedia a cuestas, con su verdadera tragedia, con su única tragedia... la que surge, la que se alza cuando preguntamos, cuando gritamos en el viento. ¿Quién soy yo?.
El matrimonio es una barca que lleva a dos personas por un mar tormentoso; si uno de los dos hace algún movimiento brusco, la barca se hunde.
El niño reconoce a la madre por la sonrisa.
El que ha conocido sólo a su mujer y la ha amado, sabe más de mujeres que el que ha conocido mil.
El secreto de la felicidad no está en hacer siempre lo que se quiere, sino en querer siempre lo que se hace.
El único sentido de esta vida consiste en ayudar a establecer el reino de Dios.
El verdadero amor supone siempre la renuncia a la propia comodidad personal.
Empieza por contar las piedras, luego contarás las estrellas.
Es curioso que la vida, cuanto más vacía, más pesa.
Es más fácil escribir diez volúmenes de principios filosóficos que poner en práctica uno solo de sus principios.
Es más fácil hacer leyes que gobernar.