Cualquier necio puede escribir en lenguaje erudito. La verdadera prueba
es el lenguaje corriente.
Cuando se viaja en avión solamente existen dos clases de emociones: el aburrimiento y el terror.
El lenguaje es el bien más precioso y a la vez el más peligroso que se ha dado al hombre.
El que emplea demasiado tiempo en viajar acaba por tornarse extranjero en su propio país.