El saber consiste en admitir como saber lo que se sabe y como no saber lo que no se sabe.
El saber es la parte más considerable de la felicidad.
El saber es la única propiedad que no puede perderse.
El saber no es suficiente, debemos aplicarlo. El querer no es suficiente, debemos hacer.
El saber no ocupa lugar.
El saber y la razón hablan; la ignorancia y el error gritan.
El sabio no se sienta para lamentarse, sino que se pone alegremente a su tarea de reparar el daño hecho.
El secreto de no hacerse fastidioso consiste en saber cuando detenerse.
El secreto de un buen jugador es saber descubrir que espera el otro, y saber hacer creer que va a obtenerlo.
El secreto para vivir en paz con todos consiste en el arte de comprender a cada uno según su individualidad.
El señor escucha las preces de los que piden para olvidar el odio. Pero está sordo para los que quieren huir del amor.
El sentido del humor consiste en saber reírse de las propias desgracias.
El sexo es una de las nueve razones para la reencarnación. . . Las otras ocho no son importantes.
El sexo es una trampa de la naturaleza para no extinguirse.
El silencio es el partido más seguro para el que desconfía de sí mismo.
El silencio es un gran arte para la conversación.
El sol no brilla para unas pocas flores y árboles, sino para el placer de todo el mundo.
El sol sale para justos y pecadores.
El sueño es el alivio de las miserias para los que las sufren despiertos.
El tacto en la audacia es saber hasta dónde se puede ir demasiado lejos.
El teatro no se hace para cantar las cosas, sino para cambiarlas.
El tema de la envidia es muy español. Los españoles siempre están pensando en la envidia. Para decir que algo es bueno dicen: "Es envidiable".
El tiempo es condescendiente para aquellos que saben apreciarle.
El tiempo ha llegado a ser para mí el bien supremo. Cuando veo a los hombres pasearse, vagar o malgastar el tiempo en discusiones vanas, me dan deseos de ir a una esquina a tender la mano como un mendigo: Dadme una limosna, buenas personas; dadme un poco del tiempo que perdéis, una hora, dos horas, lo que queráis.
El tiempo siempre está maduro, la pregunta es para qué.