Lo bueno necesita aportar pruebas; lo bello no. El mejor cosmético para la belleza es la felicidad.
Lo más importante que aprendí a hacer después de los cuarenta años fue a decir no cuando es no.
Lo que se necesita para conseguir la felicidad, no es una vida cómoda, sino un corazón enamorado.
Lo único que necesitamos para convertirnos en buenos filósofos es la capacidad de asombro.