Es necesario tener tanta discreción para dar consejos como docilidad para recibirlos.
Es preciso que los hombres conozcan el mal para poder evitarlo y entregarse a la práctica del bien.
Es una reflexión penosa para un hombre considerar lo que ha hecho, comparado con lo que debió hacer.
Escoge a una mujer de la cual puedas decir: hubiera podido escogerla más bella, pero no mejor.
Escriba libros sólo si lo que va a decir en ellos usted nunca se lo confiaría a nadie.
Esfuérzate por mantener las apariencias que el mundo te abrirá crédito para todo lo demás.