Después del crepúsculo, los gusanos de luz piensan: ¡nosotros hemos iluminado el mundo!.
Di y haz algo positivo que mejore la situación; no se necesita un cerebro para quejarse.
Difícil es decir cuánto concilia los ánimos humanos la cortesía y la afabilidad al hablar.
Dime que no y me tendrás pensando todo el día en ti, planeando la estrategia para un si.