Una mañana me desperté y maté a un elefante en pijama. Me pregunto ¿cómo pudo ponerse mi pijama?.
Una palabra bien elegida puede economizar no sólo cien palabras sino cien pensamientos.
Una palabra rara es en una página como un adoquín levantado en una calle.
Una persona perezosa es un reloj sin agujas, siendo inútil tanto si anda como si está parado.
Uno debe cambiar con la época, a menos que sea tan importante como para hacer que la época cambie.
Uno se pregunta si el amor tendrá edad, si el tiempo sera tan implacable como los espejos.
Uno siente que ciertas palabras son terribles para todos los demás, salvo para nosotros mismos.