Los placeres son como los alimentos: los más simples son aquellos que menos cansan.
Los que se quejan de la forma como rebota la pelota, son aquellos que no la saben golpear.
Los solteros ricos deberían pagar más impuestos. No es justo que unos sean más felices que otros.
Madrid, deshabitado como mi colchón el verano en que me hice mayor, y ella que ya no llama.