Los abogados, como el pan, son mejores cuando jóvenes y nuevos; y los médicos, como el vino, cuando viejos.
Los aduladores se parecen a los amigos como los lobos a los perros.
Los amigos son como la sangre, cuando se está herido acuden sin que se los llame.
Los amigos son como los taxis, cuando hay mal tiempo escasean.
Los amores son como las setas, que no sabe uno si son venenosas hasta que ya las ha comido y es demasiado tarde.
Los amores son como los imperios: cuando desaparece la idea sobre la cual han sido construidos, perecen ellos también
Los años son como peldaños desde donde podemos ver mejor.
Los artistas piensan según las palabras. Los filósofos, según las ideas.
Los besos son como pepitas de oro o de plata, halladas en tierra y sin un gran valor, pero preciosas porque revelan que cerca hay una mina.
Los campeones de las finanzas son como las perlas de un collar: cuando una de ellas cae, las otras le siguen.
Los chilenos seguimos conectados a la tierra, como los campesinos que antes fuimos.
Los comics son capaces de ser cualquier cosa que la mente puede imaginarse. Considero como un gran privilegio ser dibujante. Amo mi trabajo, y soy agradecido por la oportunidad increíble que tengo que expresar mis pensamientos. La gente me da su atención por algunos segundos diarios, y lo tomo como un honor y responsabilidad. Intento dar a los lectores la mejor tira que soy capaz de hacer.
Los cómics, descritos como imágenes en secuencias que cuentan una historia, es una forma muy antigua de comunicación gráfica. Comenzaron con los jeroglíficos en egipto y aparecieron de manera reconocible en láminas de cobre en la época medieval producidas por la iglesia católica para contar historias morales.
Los conceptos están incluidos en las palabras.
Los cuerpos se revuelven tan certeros, guiados del amor, como esos astros que, arriba, sólo ven tus ojos puros.
Los defectos, como las pajas, sobrenadan en la superficie; el que quiere encontrar perlas, debe sumergirse.
Los demás no te dejarán vivir como deseas, pero si eres lo suficientemente ágil y fuerte, al menos no deberás vivir como ellos desean.
Los funcionarios son como los libros de una biblioteca: los situados en los lugares más altos son los más inútiles.
Los grandes espíritus son como las nubes: recogen para derramarse.
Los grandes pensamientos, son como las grandes acciones, no necesitan trompetas.
Los grandes señores son casi las únicas personas de las que se puede aprender tanto como de los campesinos; su conversación está adornada con todo lo que se refiere a la tierra, las mansiones tal como se habitaban antaño, los usos antiguos, todo lo que el mundo del dinero ignora profundamente.
Los grandes son como el fuego, al que conviene no acercarse mucho ni alejarse de él.
Los hechos no dejan de existir sólo por que sean ignorados.
Los hechos no dejan de existir sólo porque sean ignorados.
Los hijos aprenden poco de las palabras; sólo sirven tus actos y la coherencia de éstos con las palabras.