La tarea del escritor consiste en mostrar como el contexto social influye en la psicología personal.
La vejez es una enfermedad como cualquier otra en la cual al final uno se muere irremisiblemente.
La vejez no nos vuelve infantiles, como dicen, sino que nos encuentra todavía cual verdaderos niños.
La verdad adelgaza y no quiebra, y siempre anda sobre la mentira como el aceite sobre el agua.
La verdad es como el agua filtrada, que no llega a los labios sino a través del cieno.
La verdad no hace tanto bien en el mundo como el daño que hacen sus apariencias.
La verdad política, cualesquiera que sean sus formas, no es más que el orden y la libertad.
La verdadera amistad es como la fosforescencia, resplandece mejor cuando todo se ha oscurecido.
La verdadera religión no consiste solamente en palabras; hace falta demostrarla con obras.