¿Se ha dado cuenta de cómo apreciamos nuestros males? Usted se agarra a sus ideas religiosas, y yo a mi quimera del estilo, que me arruina el cuerpo y el alma. Pero posiblemente sólo poseemos algún valor gracias a nuestros sufrimientos, porque equivalen siempre a una aspiración.
¿Uno que no sepa gobernarse a sí mismo, cómo sabrá gobernar a los demás?.
¿Venís a picotearme los ojos aún vivo, revuelo de moscas?.