Las cosas más valiosas son baratas, como el pan o el agua, o son gratis; como el aire, la sonrisa y el amor.
Las cosas no cambian; cambiamos nosotros.
Las cosas no valen sino lo que se las hace valer.
Las cosas pierden al ser poseídas todo el valor que tuvieron al ser deseadas, porque el deseo es un artista engañador y mentiroso.
Las cosas que mucho suben, al mejor tiempo caen.
Las cosas se descubren a través de los recuerdos que de ellas se tienen. Recordar una cosa significa verla por primera vez.
Las cosas se llaman equívocas cuando tan sólo tienen de común el nombre.
Las cosas se toman según de quien vengan.
Las cosas simples son las más extraordinarias y sólo los sabios consiguen verlas.
Las cosas sólo tienen el valor que les damos.
Las cosas y las personas, no son nunca grandes o pequeñas de un modo absoluto y por si mismas, sino que son grandes o pequeñas en relación con otras.
Las cualidades sublimes infunden respeto; las bellas, amor.
Las enzimas con unas cosas inventadas por los biólogos para explicar unos procesos que de otra forma requieren que pienses mucho más.
Las grandes cosas le suceden a aquellos que nunca dejan de aprender, intentar, creer y ser agradecidos.
Las modas son legítimas en las cosas menores, como el vestido. En el pensamiento y en el arte son abominables.
Las mujeres demasiado bellas sorprenden menos el segundo día.
Las olas del corazón no estallarían en tan bellas espumas ni se convertirían en espíritu si no chocaran con el destino,esa vieja roca muda.
Las palabras están ahí para explicar el significado de las cosas, de manera que el que las escucha, entienda dicho significado.
Las personas cambian cuando se dan cuenta del potencial que tienen para cambiar las cosas.
Las tres cosas más difíciles de esta vida son: guardar un secreto, perdonar un agravio y aprovechar el tiempo.
Las tres cosas que más me gustan en el mundo son el silencio, la soledad y los espacios vacíos.
Leed mucho, pero no muchas cosas.
Lo malo del amigo es que nos dice las cosas desagradables a la cara; el enemigo las dice a nuestras espaldas y como no nos enteramos, nada ocurre.
Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena.
Lo que inquieta al hombre no son las cosas, sino las opiniones acerca de las cosas.