El lenguaje es el bien más precioso y a la vez el más peligroso que se ha dado al hombre.
El llanto es a veces el modo de expresar las cosas que no pueden decirse con palabras.
El mal que me ha sucedido yo nunca lo lamenté, pero tampoco lo olvido pues dio sentido a mi bien.
El más feliz es aquel de quien el mundo habla lo menos posible, sea en bien o sea en mal.