Una idea fija siempre parece una gran idea, no por ser grande, sino porque llena todo un cerebro.
Una palabra bien elegida puede economizar no sólo cien palabras sino cien pensamientos.
Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad.
Uno no puede ponerse del lado de quienes hacen la historia, sino al servicio de quienes la padecen.
Vivir para los demás no es solamente una ley de deber, sino también una ley de felicidad.