Con mucho porfiar, se pierde la verdad.
Conóceme cual soy ¡Soy la verdad! Agua, tierra, llama, aire, éter, vida, mente, individualidad, esos ocho forman mi espectro actual y están suspendidos de mí, como cuelgan las perlas de su hilo.
Conozco a centenares de maridos que serían felices de volver al hogar sino hubiese una esposa esperándoles.
Contra toda opinión, no son los pintores sino los espectadores quienes hacen los cuadros.
Convierte siempre una situación negativa en una positiva.
Convierte tu muro en un peldaño.
Cosa del cielo es poseer la verdad, cosa del hombre es buscar la verdad. Quien posee lo verdadero acierta lo justo sin esfuerzo, logra el éxito sin reflexionar.
Cree a aquellos que buscan la verdad; duda de los que la han encontrado.
Creedlo, para hacernos amar no debemos preguntar nunca a quien nos ama: ¿Eres feliz?, sino decirle siempre: ¡Qué feliz soy!.
Creía que un drama era cuando llora el actor, pero la verdad es que lo es cuando llora el público.
Creo que la verdad desnuda no es moral.
Cristo no nos libera del sufrimiento, sino de sufrir inútilmente.
Cuando al hombre se le pone como medida de todas las cosas, se le convierte en esclavo de su propia finitud.
Cuando digo que mira, miento. No mira, sino que contempla distraídamente. De modo que quizá sólo fugazmente, casi sin querer, puede ocuparse de lo que le rodea.
Cuando el cristianismo se convierte en instrumento del nacionalismo, queda herido en su corazón y se convierte en estéril.
Cuando el dinero habla, la verdad calla.
Cuando el error se hace colectivo adquiere la fuerza de una verdad.
Cuando el hombre se aparta de Dios, no es Dios quien le persigue, sino los ídolos.
Cuando envejecemos, la belleza se convierte en cualidad interior.
Cuando la lucha entre facciones es intensa, el político se interesa, no por todo el pueblo, sino por el sector a que él pertenece. Los demás son, a su juicio, extranjeros, enemigos, incluso piratas.
Cuando la mirada es sincera, se convierte en un puente entre dos almas.
Cuando la verdad sea demasiado débil para defenderse tendrá que pasar al ataque.
Cuando las familias individuales han aprendido la bondad, entonces la nación entera ha aprendido la cortesía.
Cuando nos vimos por primera vez, no hicimos sino recordarnos. Aunque te parezca absurdo, yo he llorado cuando tuve conciencia de mi amor hacia ti, por no haberte querido toda la vida.
Cuando por fin regresas a tu tierra, descubres que no era tu vieja casa lo que extrañabas, sino tu niñez.